EDITORIAL

LAS ELECCIONES DEL MIEDO


 “Podemos ya ha ganado las elecciones” porque la gente tiene menos miedo al cambio que al no cambio.

 

“El partido Popular ha perdido ya las elecciones” y solo le queda un camino para evitar que la derrota sea desastrosa: propagar entre los ciudadanos el miedo al cambio y está viéndose que así lo esta haciendo.

 

Y esa es la estrategia que han elegido los asesores de Rajoy para hacer frente a la terrible amenaza de Podemos: esparcir el miedo. Miedo a Venezuela, miedo al comunismo, miedo a que nos quiten el dinero, miedo a perder las pensiones, miedo a que nos expulsen de Europa....

 

Lo que ocurra electoralmente va a depender solo de que el miedo al cambio sea mayor que el miedo a seguir viviendo en la actual situación de ruina y degeneración política.

 

Será una campaña electoral patética en la que el miedo será la fuerza dominante. Será una campaña, sin promesas creíbles, sin esperanza. La gente tendrá que decidir si se arriesga a cambiarlo todo o si continúa sosteniendo esta podredumbre política, que cada día que pasa se muestra mas evidente.

 

En este periodo, largo políticamente, pueden surgir hechos y acontecimientos determinantes en el resultado de la contienda, sobre todo afectando a la izquierda: el devenir de Syriza en Grecia y el del paro y la pobreza, aunque algunos se empeñen en predicar que ya están acabando,  influirán en el ascenso o descenso de Podemos y los apoyos poco meditados a Susana Díaz en Andalucía y en el devenir del PSOE, amén de otros acontecimientos ocultos que puedan aflorar. Todo indica que el PSOE, hoy por hoy, también desplegarán una campaña similar a la del PP, basada en el miedo a Podemos, porque los partidos de izquierda se juegan la existencia, ya que corren el riesgo de ser minimizados por una izquierda renovada y agrupada en torno a Podemos. Susana Díaz puede prestar una ayuda inestimable al PSOE frenando a Podemos tras los resultados en las pasadas elecciones a la Junta de Andalucía.

 

Pero lo peor es que a medida que crece la disensión, la protesta y el rechazo de los ciudadanos al poder político, este trata de enrocarse por miedo a perder su hegemonía y se hacen visibles los brotes de autoritarismo, como el proyecto de ley de "seguridad", un programa de represión autoritaria que conduce a limitar la libertad de prensa y de expresión. Es sólo un ejemplo pero hay otros muchos, como el refuerzo de la policía, el control de los jueces y la revisión de la Justicia gratuita. Detener a ciudadanos que escriben desmanes en sus cuentas de Redes Sociales, es otro ejemplo de que la represión está ahí mismo agazapada y que sale a flote cuando el poder se siente en peligro.

 

Los ciudadanos tienen miedo al cambio y al no cambio pero sobre todo a que el Estado español conserve, convenientemente tapados, todos los vicios y dramas del autoritarismo del que procede.

 

Enero 2015