EDITORIAL

LA MANIDA REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA

 

Como en España mantenemos a la "zorra guardando el gallinero", luego pasa lo que pasa, y así el astuto raposo (figuradamente animal político que concentra el omnímodo poder que le otorga la jefatura del Gobierno y la del partido que lo sustenta) ahora quiere dar un "bocado" al maltrecho "gallinero" (figuradamente conjunto de los derechos ciudadanos que bajo la figura de una Democracia Parlamentaria, algún día se dieron) con la mentirosa astucia política de regenerar la democracia.

 

Van a proponer una regeneración democrática, reduciendo el número de aforados y reformando tramposamente la ley, como en C-LM, a seis meses vista de las elecciones municipales para que las ciudades sean gobernadas por los partidos más votados. El "Jefe" lo  hace porque su partido está cayendo alarmantemente y, dada la configuración del actual mapa político español y el finalista para los próximos comicios, es el peor situado para formar alianzas, lo que le hará perder el gobierno de ciudades muy importantes, incluso, posiblemente,  Madrid.

 

Los dos grandes partidos están descomponiéndose porque los españoles les han dado la espalda, lo que les va hacer perder muchos votos en las próximas elecciones y será muy difícil que obtengan las mayorías absolutas que les permitan gobernar y por lo tanto la opción que gobierne la lista más votada perjudica a los pequeños partidos emergentes beneficiando a los grandes, pero sobre todo al PP, el partido peor situado para formar alianzas, de ahí el caracter tramposo de esta propuesta.

 

En cuanto a reducir el número de aforados, muy a su pesar, es, casi una medida ineludible exigida por Europa ante el escándalo internacional que se deriva del antidemocrático hecho de que España, con más de10.000 aforados, tenga más que el resto de Europa junta. Pero los aforamientos que se suprimirán serán, seguro, los llamados "periféricos" y nunca afectarán a los altos cargos en el gobierno central y en los autonómicos ni a diputados y senadores. El resto podría ser sacrificado de manera selectiva para calmar la ira popular, que refleja el carácter profundamente antidemocrático de nuestro sistema político.

 

 

Pero los ciudadanos, ya siempre alerta, no se creen una palabra, y saben que poner a la zorra a guardar gallinas no es bueno y que no pretenden la regeneración de la democracia, es más, detrás de este planteamiento o, pos-estival propuesta, ven que quieren seguir asegurándose el poder. O sino: ¿por qué no comienzan eliminando la financiación pública de los partidos políticos? ¿por qué no deciden dejar  de nombrar jueces y magistrados desde los partidos políticos?, o declarar responsables subsidiarios de los delitos de sus cargos públicos a los propios partidos, o  reformar la ley electoral para que cada voto tengo el mismo valor en cualquier territorio de España, etc., etc.

 

Por desgracia, la reforma irá, una vez más,  contra los sufridos ciudadanos. Es lo lógico en un Estado con un sistema corrupto y con la guarda en manos de una perversa partitocracia.

 

Julio, 2014