EDITORIAL

LA INDECENTE INGERENCIA POLITICA EN EL PODER JUDICIAL ESPAÑOL

 

Sin pudor alguno, incluso divulgándolo toda la prensa y, lo que es peor para nuestra maltrecha democracia, con normalidad, como si de una noticia normal más se tratara; el Partido Popular, PSOE, Izquierda Unida, CiU, PNV y UPN exhiben su suciedad antidemocracia ante el mundo entero,  por el "acuerdo amplio" al que han llegado para la renovación de los vocales del, teóricamente independiente en cualquier democracia que se precie, Consejo General del Poder Judicial.

 

Se ha escrito mucho e irrefutablemente de los incumplimientos del programa electoral que  llevó al poder al PP, pero una vez más se olvida de aquella promesa de regeneración democrática y rechazo al nombramiento de jueces  y se reparte el poder, colocando a jueces amigos, en el supremo órgano de gobierno de la Justicia.

 

Por su parte, el PSOE, a pesar de su tacañería para acordar algo con el gobierno, en este asunto ha estado dispuesto a alcanzar cualquier apaño al tratarse de repartirse poder y privilegios. Izquierda Unida, participa encantada en el "ménage_a_six" y los nacionalistas vascos y catalanes, disimulan su odio a España para colocar a sus jueces. 

 

El espectáculo de los partidos políticos, nombrando jueces y magistrados, es denigrante para cualquier ciudadano decente y demócrata pero el hecho en sí, visto y tratado como normal por la prensa y por consiguiente así trasladado a la ciudadanía, es muy grave para la salud democrática española.

 

Está muy claro que los políticos españoles violan el principio democrático de la independencia y separación de poderes con la misma facilidad e indiferencia con que no quieren ver el sufrimiento de los cada vez más pobres, el imperio de la generalizada corrupción y los desastres provocados por el desempleo, la pobreza y los desahucios

 

España carece de democracia, su sistema político es el de una vulgar oligocracia de partidos políticos con dirigentes insaciables cuyo perfil es totalmente opuesto al de aquellos verdaderos demócratas altruistas y comprometidos, que España  disfrutó fugazmente en aquellos primeros años de la transición y que fueron capaces de hacer un decente y democráticamente ejemplar "ménage-a-plein" por democratizar España. ¡Qué pena y que decepción! .....y pensar que entonces llegamos a ser referencia y ejemplo en el mundo.