EDITORIAL

FELIPE VI Y SU REINADO

 

Para el nuevo rey, Felipe VI, el gran obstáculo que puede impedirle reinar con prestigio y eficacia son los grandes culpables del desastre de España y del odio ciudadano a la clase política, un odio que también alcanza a la monarquía. 

 

La intención del rey Felipe VI de convertirse en un gran rey es muy difícil, por las mismas razones que España lo tiene igualmente difícil para volver a ser una gran nación.

 Los grandes enemigos de la Monarquía, a la que contagiarán su desprestigio y el rechazo ciudadano, serán los viejos partidos políticos que han gobernado o cogobernado en España estas últimas y aciagas legislaturas, por su falta de democracia, , convivencia con la corrupción y desprecio a los ciudadanos.

Felipe VI ha destacado en su discurso al pueblo español que la monarquía todavía puede seguir prestando "un servicio fundamental" a España, eso sí,  ha aclarado: "una monarquía renovada para un tiempo nuevo".

Creemos que ese noble propósito será imposible si no se emprende otro nuevo tiempo capaz de  regenerar y reformar en profundidad, cuasi radicalmente, los actuales grandes partidos políticos españoles con el objeto de restablecer la  democracia,  de desterrar la convivencia con la corrupción , el desprecio a los ciudadanos, la injusticia, la arrogancia y el culto al privilegio. 

Estos enemigo de España, que serán también el de su reinado, han propiciado que la proclamación del nuevo rey, a pesar de los esfuerzos de los medios de comunicación sometidos al poder, sobre todo de la televisión, haya sido, probablemente, uno de los que menos cariño y admiración ciudadana hayan concitado en la Historia moderna de España

 

 Pero si la Corona ejerce bien  su neutralidad política  y tiene la necesaria  vocación integradora ante las diferentes opciones ideológicas, será capaz de contribuir a la estabilidad de nuestro sistema político, cosa que le deseamos.

 

 

Junio, 2014