OPINION

 


EL PRESIDENTE NO DUERME TRANQUILO

EL PRESIDENTE NO DUERME TRANQUILO

 

El Presidente no duerme tranquilo desde hace mucho tiempo. Las últimas encuestas, que merecen una mínima credibilidad, confirman que el 86% de los españoles reclama una remodelación profunda del Consejo de Ministros y un cambio radical.

 

Además de los acontecimientos en política antiterrorista del Presidente, la ‘amenaza’ electoral de partidos emergentes y la espectacular alza de otros, son claves de una desafección de sus votantes y propiciatorias de un revés en las urnas con un 30,6% de los votos, o lo que es lo mismo, 14 puntos menos que en noviembre de 2011, para los más optimistas, o un 24,8 % para otros, menos generosos pero, parece ser, mucho más realistas.

 

En los últimos días ha aparecido el pánico en el PP. Parece, además,  que los sondeos internos que se manejan de cara a las elecciones europeas, son aterradores.

 

Ya fueron claros avisos  para el Presidente los recibidos en la lejana concentración convocada por la AVT, en la que parte de los asistentes –votantes naturales del PP, puesto que ni un sólo dirigente socialista se dejó ver– increpando a sus vicesecretarios generales.

 

Frente a los mensajes del Gobierno de que la situación económica ha comenzado a mejorar, esa mejoría, que ya casi nadie cree, aún no ha llegado a una ciudadanía escéptica que sigue abrumada por un atroz desempleo hasta ahora inmune a todos los remedios, ahogada a impuestos y desesperanzada ante el futuro, al sentirse forzados protagonistas de soportar solos la injusta carga que la casta política, exenta, les ha adjudicado.

 

Las promesas y los compromisos electorales se infringieron uno tras otro, sin paliativos. ¿Por qué los van a creer ahora?. Solo el 10,9% de los ciudadanos cree que en el año 2014 la situación política en España estará mejor (quizas corresponda al de sus potenciales votantes), el resto, opina que la situación será igual o peor. Además, solo el 9,4% piensa que ahora el país está mejor que hace un año.

 

Estos datos dejan en bastante mal lugar al Presidente "el presidente de la esperanza" elegido para sacar a España del desastre integral,  al que la había llevado su predecesor en el cargo, principalmente por sus promesas ilusionantes y aparente credibilidad personal en aquel momento y que, al día de hoy, ha dilapidado, incumpliendo todo lo sustancial que prometía. 

Creó un ejecutivo, sin trabas ni presiones, con la autoridad que le daba semejante mayoría, con la intención de reformar España en un clima de justicia social (todo muy bonito lo pintaban, él y sus actuales voceros). Pero los problemas por los que atraviesa aquella, en otrora, potencia económica de la Eurozona  (paro, corrupción, inseguridad, inmigración, bajón de la competitividad y un sistema de bienestar social difícil de soportar incluso elevando la presión fiscal) parecen haberles superado.

Las promesas incumplidas, los cambios de rumbo y las riñas entre ministros han dado hasta ahora la imagen de un gabinete poco eficaz.  De ahí que la inmensa mayoría de los electores y -aún más grave- más de la mitad de los simpatizantes y votantes del PP reclamen hoy un cambio de política en España.

 

Tal vez porque no es hombre de tomar decisiones, estilo que le ha hecho agente acreedor del más puro hacer tancredista, el Presidente sigue enrocado en su habitual y gris mecánica interna, con la esperanza de que, un día u otro, la situación evolucione y el descontento desaparezca sin que él haya tenido que mover el banquillo ni variar un ápice su discurso. Una estrategia de "sufrir y esperar" y que a mucha gente, de bien, le empieza a exasperar profundamente.

 

Al usar esta táctica, a la hora de recolectar, es decir, esperar a que las peras (votos o votoperas, como Uds prefieran, permitiendoseme el simil) estén maduras para que caigan por su propio peso aplicando la ley del mínimo esfuerzo, se puede caer en la torpeza y por supuesto, en la irresponsabilidad política, que permita que, estas peras (que son de una variedad inteligente) estén ya maduras y no caigan como de costumbre, sino que permanezcan en el árbol hasta que se pudran y entonces no valdrán para nada. Todo ello por no hacer un pequeño esfuerzo y “menear un poquito el árbol”, el corpulento y gigante arbol de la administración del Estado con unas gruesas, envejecidas y putrefactas ramas que conforman la casta politica y que nadie ha hecho hasta ahora, incurriendo en dejación, sin duda, de su responsabilidad política, que será peculiarmente histórica, dada la gravedad del momento.

 

En este clima de hartazgo y desilusión, el castigo para los populares puede ser durísimo en las próximas europeas y municipales, sobre todo en las municipales.

La ocasión es única pues el distrito  único, en las primeras, hará que los votos de  tanta gente humillada y del batallón de descontentos de toda España puedan sumarse y desplazar a los partidos que han venido dominando y ayudando a dominar el poder.

Al PP, porque traicionó a sus votantes y siguió lo que representó el socialismo de Zapatero: mentiras, corrupción, incapacidad ante la crisis, endeudamiento, etc.. Y a la izquierda, algo parecido; sus fieles votantes amenazan con enviar a la vieja guardia, al olvido.

 

Febrero de 2014

 Fdo.: Emilio Clemente, ex Presidente de la Excma. Diputación de Guadalajara.

 


Fuente: Sondeo El Mundo-Sigma dos