OPINION

 


AFORADOS, JUECES Y POLITICOS

AFORADOS, JUECES Y POLITICOS

 

Desde el poder político se ha pretendido justificar el privilegio del aforamiento en España con el pueril alegato que las elevadas funciones de los aforados exige protegerlas de la inquina de ciertos ciudadanos dispuestos a proceder contra ellos por venganza.

 

La cosa no tiene mucho fundamento y está claro que el aforamiento vulnera radicalmente el principio de igualdad sin justificación alguna.

 

El aforamiento en España implica el nombramiento de instructor por el órgano que conocerá del juicio (siempre en el caso de que el órgano competente sea el TS y el TSJ) y ello aunque existan otros imputados no aforados, de ahí qué a los partidos políticos les interesa tanto el control del Consejo General del Poder Judicial, pues es el Consejo el que nombra a los magistrados que integran los Tribunales Superiores (TS y TSJ), por lo que, de una manera indirecta, los políticos “eligen” o influyen claramente en la elección de los jueces concretos que tendrían que imputarles y juzgarles en caso de que las cosas vayan mal. Por eso, para el político el aforamiento es un privilegio, mientras que para el resto de imputados no aforados, implica una pérdida de garantías.

 

Sin pudor alguno, incluso divulgado en la prensa con normalidad como si de una noticia normal más se tratara, el Partido Popular, PSOE, Izquierda Unida, CiU, PNV y UPN exhiben su suciedad antidemocracia ante el mundo entero,  con acuerdo amplio al que para las renovaciones de los vocales del, teóricamente independiente en cualquier democracia que se precie, Consejo General del Poder Judicial, algunos incumpliendo expresa y flagrantemente su programa electoral.

 

El espectáculo de los partidos políticos, nombrando jueces y magistrados, es denigrante para cualquier ciudadano decente y demócrata pero el hecho en sí, visto y tratado como normal por la prensa y por consiguiente así trasladado a la ciudadanía, es muy grave para la salud democrática española.

 

Está muy claro que los políticos españoles violan el principio democrático de la independencia y separación de poderes con la misma facilidad e indiferencia con que no quieren ver el sufrimiento de los cada vez más pobres, la generalizada corrupción y los desastres provocados por el desempleo, la pobreza y los desahucios

 

El sistema político en España es el de una vulgar oligocracia de partidos políticos con dirigentes cuyo perfil es totalmente opuesto al de aquellos verdaderos demócratas, altruistas y comprometidos con España de los que gozó  fugazmente en aquellos primeros años de la Transición y que fueron capaces de hacer un decente y democráticamente ejemplar pacto por democratizar España. ¡Qué pena y que decepción! .....y pensar que entonces llegamos a ser referencia y ejemplo en el mundo.

 

Junio 2014

 

 

 

Por: Emilio Clemente Muñoz, ex presidente de la Excma. Diputación de Guadalajara