UN GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN SERÍA UNA “GRAN ESTAFA” PARA ESPAÑA




 

UN GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN SERÍA UNA “GRAN ESTAFA” PARA ESPAÑA

 

PSOE y PP Han sido incapaces de unir sus esfuerzos en los momentos duros, cuando España los necesitaba, pero ahora, cuando ven en peligro su poder, podrían estar hablando de unirse y de formar un gobierno de concentración. La verdad es que si esto ocurriera, no se trataría de un movimiento patriótico para salvar España, sino de un intento de mantener su poder si fuera intervenida.

 

Guadalajara, Julio 2012.

Asustados porque la economía sucumbe y la quiebra del Estado y la intervención internacional son cada día más probables, los dos grandes partidos políticos españoles podrían estar preparando una “gran jugada” a los ciudadanos españoles para perpetuarse en el poder y mantener sus privilegios y ventajas. Seguramente que ya habrán empezado a hablar entre ellos y habrán dado, o darán, órdenes a sus voceros para que planteen la necesidad de un “gobierno de Concentración”, una fórmula de emergencia para conservar el poder, con la excusa de salvar a  España

 

Circula el rumor, por varios mentideros, que algunos políticos ya se reúnen en lugares apartados, lejos de las cámaras, para preparar ese futuro “gobierno de concentración”, con el que los dos grandes partidos PSOE y PP, pretenden mantenerse en el poder para conservar sus privilegios y seguir controlando su maná. Una de esas reuniones sospechosas, nos aseguran se produjo el 19 de julio pasado, en el lujoso Hotel Wellington de Madrid, finalizada con un almuerzo en el que, según afirman, estuvieron José Bono, Eduardo Zaplana, Marcelino Oreja, Carlos Colchagua, Martin Villa, Fernando Suárez, Ángel Acebes, Fernando López Amor, Suárez Pertierra, etc.


Si observan o escuchan las tertulias, estos días, descubrirían, a partir de ahora, como esos voceros al servicio del poder ya han recibido instrucciones para hablar en favor de ese futuro gobierno de concentración. Con esa fórmula, los partidos tratarían de evitar que la ira popular les condene a la desaparición, que los políticos culpables del desastre, como ha ocurrido en Grecia, fuesen penalizados por el pueblo indignado y que a España nunca llegase un Monti o un gobierno tecnócrata, libre de las trabas y compromisos de los partidos políticos, para encauzar la economía y enderezar el rumbo dramático de España .

 

El gobierno de concentración estaría siendo promocionado desde la trastienda, con sumo cuidado, como corresponde a un proyecto extremo de supervivencia, pero los dos grandes partidos evitarían por todos los medios que se supiera que es un proyecto de ellos mismos. La jugada sería  presentarlo como una demanda popular, como una aspiración de los ciudadanos y para lograrlo soltarán a sus voceros.

 

El 20 de julio, en una tertulia del medio día en la Sexta, ya proclamaban las bondades de esa, hasta ahora hipotética, coalición de verdugos algunos servidores del poder  de un PSOE que quiere evitar por todos los medios que le ocurra como le ha ocurrido al PASOK griego, que ha quedado desintegrado.

 

Seguramente el gran argumento que utilizarán, es que un gobierno de concentración “es democrático” porque estaría respaldado y representaría a la mayoría de los electores, mientras que una troika o un gobierno de tecnócratas sería una imposición exterior. Pero el argumento olvida y oculta una realidad nueva y de enorme peso: los españoles, ante los daños recibidos, están tan indignados, cabreados y deseosos de cambio, que, con toda probabilidad, castigarían duramente a esos dos partidos en las urnas y apoyarían a partidos nuevos, sin responsabilidad en el desastre nacional, como ha ocurrido en Grecia.

 

El gobierno de concentración sería una treta de los grandes partidos para conservar su poder y sus privilegios, un truco para no tener que pagar los daños causados y para evitar el lógico y saludable castigo que merecen por sus errores, arbitrariedades y estragos.

 

Un “gobierno de concentración” habría tenido sentido en 2008, cuando la crisis ya era demoledora y Zapatero la ocultaba miserablemente para no perder las elecciones y mantenerse en el poder. Entonces, el esfuerzo conjunto de los dos grandes partidos políticos habría sido un gesto patriótico y responsable, pero hoy sería una   estafa, un movimiento de engaño y manipulación que no tendría otro fin que mantenerse  al frente de un poder que merecen perder.

 

Un proceso de cambio pasa por una regeneración moral, política, social y económica y eso se hace con las cartas boca arriba, sin tongos, solo con la verdad, duela a quien duela. Es la única forma que tenemos de enjuiciarnos a nosotros mismos y salir adelante, lo demás será más de lo mismo.- Julio de 2012

 

Fdo.: Emilio Clemente

Ex Presidente de la Excma. Diputación de Guadalajara


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